Categoría: Ortodoncia

  • Se me ha despegado un bracket: ¿qué hago hasta mi cita?

    Se me ha despegado un bracket: ¿qué hago hasta mi cita?

    Estás comiendo y, de repente, notas algo raro. Pasas la lengua por los dientes y ahí está: uno de los brackets se mueve o parece haberse separado del diente. La primera reacción suele ser pensar “¿y ahora qué hago?”

    Aunque resulta incómodo y conviene avisar a tu ortodoncista, un bracket despegado no suele ser una urgencia grave. Lo importante es saber cómo actuar hasta que puedan revisarlo y, sobre todo, evitar soluciones caseras que puedan complicar la situación.

    ¿Cómo sé si tengo un bracket despegado?

    Los brackets se adhieren a la superficie de los dientes mediante un material específico. Cuando uno se despega, normalmente sigue sujeto al arco de ortodoncia, pero notarás que se mueve o desliza por el alambre.

    En otras ocasiones puede soltarse completamente. También puede ocurrir que no sea realmente un bracket roto, sino que se haya desplazado el arco, se haya perdido una ligadura o exista otro pequeño problema con el aparato.

    Si no tienes claro qué ha sucedido, lo más sencillo es contactar con tu clínica y explicar lo que notas. Incluso una fotografía puede ayudar al equipo a valorar si necesitas adelantar la cita.

    Se me ha soltado un bracket: ¿es una urgencia?

    Por lo general, no. Si no existe dolor intenso, sangrado, una herida importante o riesgo de tragarte alguna pieza, normalmente puedes esperar siguiendo las indicaciones de tu ortodoncista. Eso sí, tampoco conviene ignorarlo hasta la siguiente revisión si todavía faltan varias semanas.

    Cada bracket cumple una función dentro del tratamiento y transmite al diente las fuerzas planificadas por el ortodoncista. Si permanece despegado durante demasiado tiempo, ese diente puede dejar de recibir correctamente la acción del aparato y el tratamiento podría no avanzar según lo previsto. Por eso, aunque no haya dolor, avisa a la clínica cuando detectes el problema.

    ¿Qué puedo hacer hasta que me vea el ortodoncista?

    Si el bracket continúa unido al arco y no te molesta, intenta no manipularlo. Evita moverlo constantemente con la lengua o tocarlo con los dedos.

    Durante esos días es recomendable elegir alimentos que no exijan demasiada fuerza al masticar. Evita frutos secos, caramelos duros, bocadillos muy crujientes o alimentos pegajosos. También es mejor cortar alimentos como manzanas o zanahorias en trozos pequeños en lugar de morderlos directamente.

    Si el bracket despegado roza la mejilla o el labio, puedes utilizar cera de ortodoncia para cubrir temporalmente la zona que molesta. Seca primero el bracket y coloca una pequeña cantidad de cera sobre él.

    Y mantén una buena higiene. Que haya una pieza suelta no significa que debamos dejar de cepillar esa zona: simplemente habrá que hacerlo con algo más de cuidado.

    arco dental para ortodoncia con brackets

    ¿Puedo pegar el bracket en casa?

    No. Aunque pueda parecer una solución rápida, no utilices pegamento doméstico ni ningún otro adhesivo para intentar fijarlo.

    El ortodoncista necesita colocar el bracket en una posición muy concreta sobre el diente. No basta con que vuelva a estar “pegado”. Su ubicación influye en el movimiento dental que queremos conseguir. Además, los adhesivos domésticos no están diseñados para utilizarse dentro de la boca.

    Tampoco es recomendable cortar el arco o retirar piezas por tu cuenta, salvo que tu ortodoncista te haya dado instrucciones específicas para tu situación.

    ¿Y si el bracket se ha caído completamente?

    Si puedes recuperarlo fácilmente, guárdalo y llévalo a la consulta. No es necesario intentar colocarlo de nuevo.

    Si crees que te lo has tragado accidentalmente y no tienes ninguna molestia, normalmente una pieza pequeña puede atravesar el aparato digestivo sin causar problemas. Sin embargo, si presentas dificultad para respirar, tos persistente, sensación de ahogo o sospechas que la pieza ha podido entrar en las vías respiratorias, debes buscar atención médica inmediata.

    ¿Por qué se despegan los brackets?

    Que se despegue uno de manera puntual puede ocurrir durante un tratamiento y no significa necesariamente que hayas hecho algo mal.

    A veces sucede al morder un alimento especialmente duro o pegajoso. También puede producirse por un golpe, por morder objetos como bolígrafos o uñas o porque el bracket recibe una fuerza inesperada.

    Si los brackets se despegan repetidamente, el ortodoncista valorará qué está ocurriendo. Puede influir la forma de morder, la posición de determinados dientes o algunos hábitos cotidianos.

    ¿Un bracket roto puede retrasar la ortodoncia?

    Un episodio aislado que se soluciona pronto normalmente no supone un gran problema. Sin embargo, dejar pasar mucho tiempo o sufrir despegamientos frecuentes sí puede interferir en la planificación.

    Por eso, ante un bracket roto o despegado, no hace falta alarmarse, pero sí comunicarlo.

    Si estás en tratamiento y piensas que se te ha soltado un bracket, ponte en contacto con tu clínica de ortodoncia. Te indicarán si puedes esperar hasta tu próxima revisión o si es mejor adelantar la cita. Mientras tanto, evita manipularlo, protege la zona si roza y cuida especialmente lo que comes. Una pequeña incidencia bien gestionada no tiene por qué convertirse en un problema para tu tratamiento.

  • Tipos de mordida: cómo afectan a tu sonrisa y a la salud de tu boca

    Tipos de mordida: cómo afectan a tu sonrisa y a la salud de tu boca

    Cuando pensamos en ortodoncia, es habitual fijarnos en si los dientes están rectos o torcidos. Sin embargo, una de las funciones más importantes de este tratamiento no es únicamente mejorar la estética de la sonrisa, sino conseguir que la mordida funcione correctamente.

    La forma en la que encajan los dientes superiores con los inferiores influye directamente en cómo masticamos, hablamos e incluso en cómo trabajan los músculos de la cara y la mandíbula. Por eso, conocer los diferentes tipos de mordida es fundamental para entender por qué algunas personas necesitan tratamiento de ortodoncia aunque sus dientes parezcan, a simple vista, bastante alineados.

    ¿Qué es exactamente la mordida?

    La mordida es la relación que existe entre los dientes superiores y los inferiores cuando cerramos la boca. En una mordida equilibrada, ambas arcadas encajan de forma armónica. Esto permite repartir correctamente las fuerzas al masticar y favorece un funcionamiento adecuado de la mandíbula.

    Cuando ese encaje no se produce correctamente aparecen los llamados problemas de mordida. En algunos casos afectan principalmente a la estética. En otros pueden influir en la masticación, el desgaste de los dientes o incluso provocar molestias musculares y articulares. Por eso, la ortodoncia no busca únicamente alinear los dientes, sino conseguir que toda la boca funcione de manera equilibrada.

    ¿Cuáles son los principales tipos de mordida?

    Existen diferentes alteraciones de la mordida y cada una presenta unas características propias.

    Mordida cruzada

    La mordida cruzada aparece cuando uno o varios dientes superiores quedan por dentro de los inferiores al cerrar la boca. Puede afectar únicamente a un diente o a una parte importante de la arcada.

    En los niños es especialmente importante detectarla cuanto antes, ya que durante el crecimiento es más sencillo corregirla y favorecer un desarrollo adecuado de los maxilares. Si no se trata, puede provocar desgaste desigual, desviaciones mandibulares e incluso asimetrías faciales con el paso del tiempo.

    Mordida abierta

    En la mordida abierta, los dientes anteriores no llegan a contactar cuando la boca está cerrada. Es decir, aunque las muelas sí se toquen, queda un espacio entre los incisivos superiores e inferiores.

    Este tipo de mordida puede estar relacionado con hábitos infantiles prolongados, como el uso del chupete durante demasiado tiempo, chuparse el dedo o algunos problemas funcionales relacionados con la lengua o la respiración. Además de afectar a la estética, puede dificultar la pronunciación de determinados sonidos y hacer menos eficaz la masticación.

    mordida abierta niño

    Sobremordida

    La sobremordida ocurre cuando los dientes superiores cubren excesivamente a los inferiores. Un ligero solapamiento es completamente normal, pero cuando es demasiado pronunciado puede favorecer el desgaste dental y aumentar la presión sobre determinadas piezas. En algunos pacientes también se asocia con molestias en la articulación temporomandibular.

    Mordida borde a borde

    En este caso, los dientes superiores e inferiores chocan prácticamente en la misma línea. Aunque pueda parecer una posición estable, esta situación favorece un desgaste acelerado del esmalte y aumenta el riesgo de pequeñas fracturas con el paso de los años.

    Prognatismo y retrognatismo

    Estas alteraciones no dependen únicamente de la posición de los dientes, sino también del desarrollo de los huesos maxilares.

    • En el prognatismo, la mandíbula inferior se encuentra más adelantada de lo habitual.
    • En el retrognatismo sucede lo contrario: la mandíbula queda más retrasada.

    En estos casos, la ortodoncia puede formar parte del tratamiento, aunque dependiendo del crecimiento y de la edad del paciente pueden ser necesarias otras técnicas complementarias.

    ¿Cómo afectan los problemas de mordida al día a día?

    Muchas personas conviven durante años con una mordida alterada sin ser plenamente conscientes de ello. El cuerpo suele adaptarse poco a poco, por lo que algunos síntomas se normalizan. Sin embargo, los problemas de mordida pueden provocar situaciones como:

    • Dificultad para masticar determinados alimentos.
    • Desgaste desigual de los dientes.
    • Sobrecarga de algunos músculos faciales.
    • Chasquidos o molestias en la mandíbula.
    • Mayor riesgo de fracturas dentales.
    • Acumulación de placa en zonas más difíciles de limpiar.

    En los niños, además, una mordida alterada puede influir en el desarrollo facial y en el crecimiento de los maxilares.

    ¿Cuándo conviene revisar la mordida de un niño?

    En odontopediatría no solo se revisa si existen caries. También se observa cómo están creciendo los dientes, cómo encajan ambas arcadas y si existen hábitos que puedan afectar al desarrollo de la boca.

    fotos dentales en la primera visita

    ¿Y si soy adulto?

    Nunca es tarde para valorar la mordida. Muchos adultos descubren que llevan años masticando de forma incorrecta o que determinadas molestias en la mandíbula están relacionadas con un problema de oclusión.

    La ortodoncia actual ofrece diferentes alternativas, tanto con brackets como con alineadores transparentes, que permiten corregir muchos tipos de mordida de forma cómoda y adaptada al estilo de vida de cada paciente.

    Los tipos de mordida van mucho más allá de una cuestión estética. La forma en la que encajan los dientes influye en la masticación, el desgaste dental, la salud de la mandíbula e incluso en el desarrollo facial durante la infancia.

    Si notas que tu mordida no es cómoda, masticas siempre por el mismo lado o tienes dudas sobre cómo están creciendo los dientes de tu hijo, una valoración por parte de un especialista en ortodoncia puede ayudarte a entender qué ocurre y cuál es la mejor opción para conseguir una sonrisa sana y funcional durante muchos años.

  • ¿Tienes una sonrisa estrecha? El paladar puede ser el motivo

    ¿Tienes una sonrisa estrecha? El paladar puede ser el motivo

    Hay personas que siempre han pensado que tienen los dientes algo torcidos o que su sonrisa parece «más pequeña» que la de otras personas. Otras notan que al sonreír apenas se ven los dientes superiores o que estos parecen estar muy juntos. Aunque muchas veces se atribuye únicamente a una cuestión estética, en realidad puede existir una causa anatómica detrás: un paladar estrecho.

    La anchura del paladar influye directamente en el espacio disponible para los dientes, en la forma de la sonrisa e incluso en la manera de respirar y masticar. Por eso, desde la ortodoncia no solo se busca alinear las piezas dentales, sino también favorecer un desarrollo adecuado de los maxilares.

    ¿Qué significa tener una sonrisa estrecha?

    Cuando hablamos de una sonrisa estrecha, nos referimos a una sonrisa en la que el arco dental superior tiene poca amplitud. Esto hace que, al sonreír, los dientes ocupen una superficie menor y puedan apreciarse espacios oscuros en los laterales de la boca, conocidos como corredores bucales.

    Aunque cada persona tiene una anatomía diferente, una sonrisa estrecha suele estar relacionada con un desarrollo insuficiente del maxilar superior. En muchos casos no se trata únicamente de una cuestión estética. Ese menor espacio también puede influir en la posición de los dientes y en la forma en la que encajan ambas arcadas.

    ortodoncista revisando radiografia dental en la primera visita

    ¿Por qué aparece un paladar estrecho?

    El paladar estrecho puede tener diferentes causas y, en muchas ocasiones, se desarrolla durante la infancia. La genética influye, pero también existen hábitos y factores funcionales que condicionan el crecimiento del maxilar. Por ejemplo:

    • Respirar habitualmente por la boca.
    • Uso prolongado del chupete.
    • Chuparse el dedo durante varios años.
    • Alteraciones en la posición de la lengua.
    • Algunos problemas respiratorios que dificultan la respiración nasal.

    Durante el crecimiento, el paladar es una estructura que todavía puede moldearse. Si determinados hábitos se mantienen durante mucho tiempo, el desarrollo del maxilar puede verse afectado.

    ¿Cómo afecta un paladar estrecho a la boca?

    Cuando el maxilar superior dispone de menos anchura, los dientes tienen menos espacio para colocarse correctamente. Esto puede favorecer la aparición de:

    • Apiñamiento dental.
    • Dientes torcidos.
    • Mordida cruzada.
    • Dificultad para una correcta higiene.
    • Desgaste desigual de algunas piezas.

    Además, al existir menos espacio, algunas personas desarrollan una sonrisa más cerrada y menos amplia.

    La relación entre el paladar y la respiración

    Uno de los aspectos más interesantes (y menos conocidos) es la relación entre el desarrollo del paladar y la respiración.

    Cuando un niño respira habitualmente por la boca en lugar de hacerlo por la nariz, la lengua deja de apoyarse correctamente sobre el paladar. La lengua ejerce una presión suave y constante que ayuda al crecimiento natural del maxilar superior. Si permanece baja durante años, ese estímulo desaparece y el paladar puede desarrollarse con menor anchura. Por eso, en ortodoncia cada vez se presta más atención a la función, no solo a la posición de los dientes.

    ¿Se puede corregir?

    Sí. La forma de tratar una sonrisa estrecha dependerá de la edad del paciente y del grado de desarrollo del maxilar. En niños y adolescentes, cuando todavía existe crecimiento, es posible aprovechar esa etapa para realizar tratamientos de expansión del paladar.

    Mediante aparatos específicos, el ortodoncista consigue aumentar progresivamente la anchura del maxilar superior, creando más espacio para los dientes y mejorando la relación entre ambas arcadas. Esta fase suele facilitar tratamientos posteriores y, en muchos casos, evita problemas más complejos en el futuro.

    En adultos también existen alternativas, aunque el tratamiento dependerá de cada situación y de las características anatómicas de cada paciente. Por eso resulta fundamental realizar un estudio individualizado.

    Mucho más que una cuestión estética

    Cuando una persona consulta porque cree que tiene una sonrisa estrecha, muchas veces espera que la solución sea únicamente alinear los dientes. Sin embargo, la ortodoncia moderna estudia mucho más que eso.

    El objetivo es conseguir una boca que funcione correctamente, donde los dientes tengan espacio suficiente, la mordida sea estable y la sonrisa resulte armónica con el resto del rostro. Corregir un paladar estrecho no solo puede mejorar la apariencia de la sonrisa, sino también favorecer una mejor masticación, facilitar la higiene y contribuir a un desarrollo más equilibrado de la boca.

    ¿Cuándo conviene hacer una revisión?

    Si notas que tus dientes están muy apiñados, tu sonrisa parece estrecha o tu hijo presenta una mordida cruzada o respira habitualmente por la boca, es recomendable realizar una valoración con un ortodoncista.

    • En los niños, detectar estas alteraciones durante el crecimiento permite actuar en el momento más favorable y aprovechar el desarrollo natural del maxilar.
    • En los adultos, un estudio completo ayudará a conocer el origen del problema y las diferentes opciones de tratamiento disponibles.

    La sonrisa estrecha muchas veces tiene su origen en un paladar estrecho. Esta alteración puede influir en la posición de los dientes, la mordida, la respiración y el desarrollo de la boca.

    La buena noticia es que la ortodoncia permite diagnosticar este tipo de situaciones y ofrecer soluciones adaptadas a cada edad. En muchos casos, tratamientos como la expansión del paladar ayudan a crear el espacio necesario para conseguir una sonrisa más amplia, equilibrada y funcional.

     

  • ¿Muerdes mal y no lo sabías? Señales de una mala mordida

    ¿Muerdes mal y no lo sabías? Señales de una mala mordida

    Muchas personas asocian la ortodoncia únicamente con tener los dientes rectos o mejorar la estética de la sonrisa. Pero la realidad es que la ortodoncia va mucho más allá. De hecho, puedes tener los dientes aparentemente alineados y aun así presentar una mala mordida.

    Muchas personas conviven durante años con una mordida incorrecta sin ser conscientes de ello. Quizá notas que masticas más por un lado que por otro. O tal vez sientes tensión en la mandíbula, desgaste dental o incluso dolores de cabeza frecuentes. Son señales que muchas veces no relacionamos con la boca, pero que pueden estar directamente conectadas. Por eso, conocer los síntomas de una mala mordida puede ayudarte a detectar un problema que, cuanto antes se trate, más fácil será corregir.

    ¿Qué significa exactamente tener una mala mordida?

    Cuando hablamos de mordida, nos referimos a la forma en la que encajan los dientes superiores con los inferiores al cerrar la boca. Lo ideal es que ambas arcadas encajen de forma equilibrada, permitiendo masticar, hablar y distribuir correctamente las fuerzas de la mordida.

    Cuando ese encaje no es correcto, hablamos de problemas de mordida o de una mordida incorrecta. Esto puede deberse a múltiples causas: crecimiento óseo, posición dental, hábitos infantiles, pérdida de piezas dentales o incluso factores hereditarios. Aunque no siempre es algo evidente a simple vista, en muchos casos, solo se detecta con una valoración profesional.

    Señales de que podrías estar mordiendo mal

    Uno de los motivos por los que muchas personas no detectan el problema es porque se acostumbran a él. El cuerpo compensa y normaliza ciertas molestias. Sin embargo, existen señales bastante frecuentes.

    Uno de los síntomas de una mala mordida más habituales es la dificultad para masticar de forma cómoda. Hay personas que notan que siempre mastican por el mismo lado o que ciertos alimentos les resultan incómodos. También es frecuente notar tensión muscular al despertar o al final del día. Y otras señales habituales son:

    • Dientes que chocan antes de cerrar completamente
    • Desgaste desigual entre piezas dentales
    • Sensación de que “la boca no encaja”
    • Dolor o presión en mandíbula
    • Chasquidos al abrir o cerrar la boca

    Dolor de cabeza, cuello o mandíbula: síntomas que no siempre relacionamos

    Los problemas de mordida no afectan solo a los dientes. También pueden repercutir en músculos y articulaciones.

    Piensa que la mandíbula está en movimiento constantemente: al hablar, al masticar, al tragar o incluso al bostezar. Si la mordida no está equilibrada, toda esa musculatura tiene que compensar. Con el tiempo pueden aparecer molestias en zonas que, en principio, parecen no tener relación con la boca: tensión cervical, presión cerca del oído, fatiga muscular facial, etc. Algunos pacientes acuden pensando que el problema está en el cuello o en las migrañas, y durante la exploración descubrimos una mordida incorrecta detrás.

    Cómo afecta a tus dientes a largo plazo

    Además de las molestias musculares, una mala mordida también puede acelerar el desgaste dental. Cuando ciertas piezas soportan más presión de la que deberían, empiezan a deteriorarse antes. Esto puede provocar bordes dentales desgastados, pequeñas fracturas o sensibilidad dental. No siempre se nota al principio, porque el desgaste suele ser progresivo.

    alba y hernanz con paciente con sobremordida

    ¿Todas las malas mordidas son iguales?

    No. Existen diferentes tipos de alteraciones en la mordida. Por ejemplo, algunas personas tienen sobremordida, donde los dientes superiores cubren demasiado a los inferiores. Otras presentan mordida cruzada, mordida abierta o desviaciones laterales. Cada caso afecta de manera distinta a la función oral. Por eso, aunque dos personas digan “muerdo mal”, el origen del problema puede ser completamente diferente.

    ¿Se puede corregir una mala mordida?

    Sí, y en muchos casos con resultados muy positivos. La ortodoncia actual no solo busca alinear dientes, sino mejorar la función de la mordida. Dependiendo del caso, el tratamiento puede incluir ortodoncia con brackets, ortodoncia invisible u otras soluciones orientadas a corregir la relación entre ambas arcadas. Lo importante es entender que tratar una mordida incorrecta no es solo una cuestión estética.

    ¿Cuándo deberías revisarlo?

    Si te has sentido identificado con varios de estos síntomas, merece la pena realizar una valoración. Especialmente si notas dolor recurrente, desgaste dental o sensación de que la mordida ha cambiado con el tiempo. La buena noticia es que muchos problemas de mordida pueden detectarse y tratarse antes de que generen complicaciones mayores.

    Una mala mordida no siempre se ve, pero muchas veces se siente. Los síntomas de una mala mordida pueden aparecer en forma de desgaste dental, tensión mandibular, dolor de cabeza o dificultad al masticar. Y aunque muchas personas se acostumbran a convivir con estas molestias, eso no significa que sean normales.

    Detectar una mordida incorrecta a tiempo puede ayudarte a prevenir problemas futuros y mejorar tu calidad de vida. Porque al final, una buena mordida no solo influye en tu sonrisa. También influye en cómo comes, cómo hablas y en cómo se siente tu mandíbula cada día.

  • ¿De qué están hechos los brackets?

    ¿De qué están hechos los brackets?

    Cuando pensamos en una ortodoncia tradicional, la mayoría visualiza simplemente los brackets pegados a los dientes y las típicas gomas de colores. Sin embargo, detrás de una ortodoncia con brackets hay mucho más de lo que parece. Cada pieza cumple una función específica y está fabricada con materiales diseñados para soportar fuerzas continuas, humedad, cambios de temperatura y el uso diario durante meses o años. Aunque pueda parecer un sistema sencillo, la ortodoncia convencional es una combinación precisa de ingeniería, materiales biomédicos y biomecánica dental.

    ¿Qué elementos forman una ortodoncia con brackets?

    Antes de hablar de materiales, conviene entender las piezas principales del sistema. Una ortodoncia convencional suele estar compuesta por:

    • Brackets
    • Arcos ortodóncicos
    • Ligaduras o gomas
    • Tubos molares
    • Bandas (en algunos casos)
    • Adhesivo dental

    Cada componente tiene una función distinta dentro del movimiento dental. Los brackets sirven como punto de anclaje sobre cada diente. El arco conecta todos esos brackets y transmite la fuerza que moverá progresivamente los dientes hacia su posición ideal. Las gomas o ligaduras ayudan a fijar el arco al bracket y aportan control adicional durante ciertas fases del tratamiento.

    Material de los brackets: ¿de qué están hechos?

    Cuando hablamos del material de los brackets, normalmente nos referimos al cuerpo principal que se adhiere al diente. Actualmente, los brackets más comunes están fabricados en tres materiales principales:

    Brackets metálicos: acero inoxidable

    Son los más utilizados en ortodoncia convencional. Están fabricados principalmente con acero inoxidable médico, una aleación compuesta por hierro, cromo y níquel.

    ¿Por qué se utiliza este material? Porque ofrece varias ventajas: alta resistencia mecánica, gran durabilidad, buena tolerancia a la humedad bucal y excelente comportamiento frente a la corrosión.

    Además, el acero inoxidable soporta muy bien las fuerzas ortodóncicas sin deformarse. Desde un punto de vista biomecánico, esto permite movimientos dentales más controlados y predecibles. Para el paciente, son los brackets clásicos: visibles, robustos y muy eficaces.

    Brackets cerámicos

    Se desarrollaron como alternativa estética. En lugar de metal, se fabrican con materiales cerámicos policristalinos o monocristalinos, generalmente óxido de aluminio (alúmina). Su principal ventaja es estética: se mimetizan mejor con el color natural del diente. Sin embargo, desde el punto de vista técnico presentan diferencias respecto al metal:

    • Menor elasticidad.
    • Mayor fragilidad relativa.
    • Mayor fricción con algunos arcos.

    Eso no significa que funcionen peor, pero sí que requieren ciertas consideraciones clínicas. Para muchos adultos, representan un buen equilibrio entre eficacia y estética.

    Brackets de zafiro

    Aunque comercialmente se hable de “zafiro”, no se trata de joyería, sino de alúmina monocristalina altamente transparente. Su gran ventaja es la transparencia. Esto hace que apenas se perciban sobre el diente, por lo que son una opción muy demandada por pacientes adultos. Desde el punto de vista físico, ofrecen gran dureza superficial y excelente estabilidad de color.

    brackets de zafiro

    El arco: el verdadero motor del movimiento

    Si el bracket es el anclaje, el arco es el motor. Muchos pacientes creen que los brackets “mueven” los dientes, pero en realidad quien genera la fuerza principal es el arco ortodóncico.

    Dentro de la composición de los brackets como sistema completo, el arco es uno de los componentes más importantes. Los materiales más utilizados son:

    Níquel-Titanio (NiTi)

    Es uno de los materiales más revolucionarios en ortodoncia. Su gran ventaja es la memoria de forma. Esto significa que puede deformarse al colocarlo y después intentar volver a su forma original, generando fuerzas suaves y constantes. Los principales beneficios clínicos son:

    • Fuerzas ligeras y continuas.
    • Mayor comodidad inicial.
    • Excelente para alineación temprana.

    Por eso suele utilizarse en las primeras fases del tratamiento.

    Acero inoxidable

    Se utiliza en fases más avanzadas. Cuando el tratamiento necesita precisión biomecánica, el acero suele ganar protagonismo. Aporta:

    • Mayor rigidez.
    • Más control del torque.
    • Mejor control de movimientos complejos.

    higienista cambiando brackets a paciente

    Beta-Titanio (TMA)

    Menos conocido por pacientes, pero muy valorado por ortodoncistas. Se sitúa biomecánicamente entre el NiTi y el acero. Es especialmente útil en mecánicas más sofisticadas. Ofrece:

    • Elasticidad intermedia
    • Buena formabilidad
    • Control avanzado de movimientos

    Las gomas o ligaduras

    Uno de los elementos más reconocibles para los pacientes son las gomas de colores. Estas ligaduras suelen fabricarse con elastómeros de poliuretano médico. Su función principal es mantener el arco sujeto al bracket. Pueden ser transparentes, de colores o grises metálicas.

    Además, existen , que sirven para corregir mordida y relación entre arcadas. Estos también suelen fabricarse con elastómeros, aunque con propiedades específicas de tensión y elasticidad.

    Adhesivos: el material invisible pero esencial

    Muchas veces nadie piensa en el adhesivo, pero sin él no existiría ortodoncia fija. El bracket se pega al diente mediante resinas compuestas fotopolimerizables. Estos adhesivos deben cumplir requisitos muy exigentes:

    • Alta adhesión al esmalte
    • Resistencia a saliva y humedad
    • Fácil retirada al final del tratamiento
    • No dañar el esmalte

    El equilibrio es delicado: debe sujetar el bracket durante años, pero permitir retirarlo sin perjudicar el diente.

    ¿Todos los materiales son seguros?

    Sí, los materiales utilizados en ortodoncia moderna están diseñados para uso biomédico y deben cumplir estrictos estándares de biocompatibilidad. Esto significa que han sido desarrollados para convivir en un entorno tan exigente como la boca: saliva, cambios de pH, temperaturas frías y calientes y fuerzas de masticación.

    En pacientes con alergia al níquel, por ejemplo, existen alternativas específicas. Por eso la elección del material siempre debe adaptarse al caso clínico.

    En definitiva, la composición de los brackets y del sistema ortodóncico completo no es casual. Cada material ha sido elegido para cumplir una función concreta dentro del tratamiento. Y eso es precisamente lo que hace que la ortodoncia moderna sea tan eficaz: la combinación entre odontología, biomecánica y ciencia de materiales.

  • ¿Se mueven los dientes después de la ortodoncia?

    ¿Se mueven los dientes después de la ortodoncia?

    Terminar un tratamiento de ortodoncia es un momento muy esperado. Después de meses cuidando cada detalle, por fin ves tu sonrisa alineada. Pero con el paso del tiempo, algunas personas empiezan a notar pequeños cambios y se hacen la misma pregunta: ¿es normal tener dientes movidos después ortodoncia?

    La respuesta es clara: sí, puede ocurrir. Y no significa que el tratamiento haya fallado, sino que los dientes tienen una tendencia natural a desplazarse si no se mantienen correctamente. Desde un punto de vista profesional, esto tiene una explicación… y, lo más importante, también tiene solución.

    ¿Por qué se mueven los dientes después de la ortodoncia?

    Cuando realizas un tratamiento de ortodoncia, los dientes se desplazan gracias a una fuerza controlada. Sin embargo, el hueso y los tejidos que los rodean necesitan tiempo para adaptarse a esa nueva posición.

    Al terminar el tratamiento, los dientes no están “fijados” de forma definitiva. Existe una especie de memoria que hace que intenten volver a su posición original. Además, hay factores que influyen en estos movimientos:

    • La presión diaria al masticar o hablar
    • El paso del tiempo
    • Hábitos como apretar los dientes (bruxismo)
    • Cambios en encías y hueso
    • La falta de mantenimiento tras la ortodoncia

    Por eso, es relativamente frecuente ver casos de dientes movidos después de la ortodoncia, especialmente cuando no se ha seguido correctamente la fase de retención.

    La fase más importante (y más desconocida): la retención

    En ortodoncia, hay una parte que muchas veces se infravalora: la fase de retención. Sin embargo, es clave para que el tratamiento tenga éxito a largo plazo.

    Esta fase comienza justo cuando se retiran los brackets o se termina la ortodoncia invisible. Es el momento en el que se utilizan retenedores para mantener los dientes en su nueva posición.

    Desde el punto de vista profesional, no se considera que la ortodoncia haya finalizado realmente hasta que se estabiliza el resultado.

    Retenedores: la clave para evitar dientes movidos después de la ortodoncia

    Los retenedores son la herramienta principal para evitar que los dientes se desplacen tras el tratamiento. Su función es sencilla pero fundamental: mantener la posición conseguida mientras el hueso y las encías se adaptan. Existen dos tipos principales:

    Retenedores fijos

    Se colocan en la parte interna de los dientes y no son visibles. Permanecen de forma continua, lo que garantiza un control constante. Son especialmente útiles en zonas donde hay más riesgo de movimiento, como los dientes inferiores.

    Son especialmente útiles en zonas donde hay más riesgo de movimiento, como los dientes inferiores.

    retenedor fijo despues de la ortodoncia

    Retenedores removibles

    Son férulas transparentes que se pueden quitar y poner. Suelen utilizarse por la noche y son muy cómodos para el día a día. Permiten una higiene más sencilla y se adaptan bien a la rutina del paciente.

    ¿Cuál es la mejor opción?

    En la práctica, lo más habitual es combinar ambos sistemas. De esta forma se consigue una mayor estabilidad. Por ejemplo, un retenedor fijo puede encargarse de mantener la alineación en la zona más crítica, mientras que el removible refuerza el conjunto.

    La elección no es estándar. Se adapta a cada paciente en función de su caso, su edad y su estilo de vida. Y aunque el tratamiento esté bien planificado, el resultado final depende en gran parte del paciente.

    En la clínica vemos situaciones muy habituales: personas que dejan de usar el retenedor porque “ya se ven bien”, que lo olvidan durante semanas o que no lo reemplazan cuando se rompe. La constancia es clave para evitar que aparezcan dientes movidos después de la ortodoncia.

    ¿Qué pasa si ya se han movido los dientes?

    Si notas que tus dientes han cambiado de posición, lo más importante es no dejarlo pasar. En muchos casos, cuando el movimiento es leve, se puede corregir de forma sencilla con tratamientos cortos. Hoy en día existen opciones discretas y cómodas que se adaptan bien a la vida adulta. Cuanto antes se detecte el problema, más fácil será solucionarlo.

    Si has terminado tu ortodoncia o estás a punto de hacerlo, piensa en esta fase como una inversión en el resultado conseguido. Porque después de todo el esfuerzo, lo más importante no es solo lograr una sonrisa alineada… sino conservarla con el paso de los años.

  • ¿La ortodoncia invisible libera microplásticos?

    ¿La ortodoncia invisible libera microplásticos?

    En los últimos meses seguro que has leído titulares sobre los microplásticos: que si están en el agua, en los alimentos e incluso en nuestro organismo. Y si estás pensando en empezar un tratamiento con alineadores, es normal que te surja una duda muy concreta: “¿La ortodoncia invisible libera microplásticos en la boca?” Hoy vamos a explicártelo de forma clara, sin alarmismos y con información útil para que tomes decisiones con tranquilidad.

    ¿Qué son los microplásticos y por qué preocupan?

    Los microplásticos son partículas muy pequeñas de plástico (menos de 5 mm) que provienen de la degradación de materiales plásticos o que se fabrican directamente en tamaño microscópico.

    Se han encontrado en el agua del grifo, en el mar, en algunos alimentos e incluso en el aire. Por eso el tema está en auge: cada vez somos más conscientes del impacto del plástico en la salud y en el medio ambiente.

    Y aquí es donde entra la pregunta lógica: Si los alineadores son de plástico, ¿podrían liberar microplásticos dentro de mi boca?

    ¿De qué está hecha la ortodoncia invisible?

    La ortodoncia invisible no está fabricada con cualquier plástico. Los alineadores están hechos de polímeros médicos de alta calidad, diseñados específicamente para uso sanitario.

    Marcas como Invisalign utilizan materiales desarrollados para:

    • Ser biocompatibles.
    • Resistir la presión y el desgaste.
    • No fragmentarse fácilmente.
    • Mantener estabilidad química en la boca.

    No es el mismo tipo de plástico que una bolsa, una botella o un envase alimentario.

    Entonces… ¿la ortodoncia invisible es un riesgo real?

    Actualmente, no hay evidencia científica sólida que demuestre que los alineadores generen microplásticos en cantidades que supongan un riesgo para la salud.

    Es importante entender algo. Los alineadores están diseñados para estar en la boca entre 20 y 22 horas al día durante una o dos semanas. Si se fragmentaran fácilmente, perderían su forma y el tratamiento no funcionaría. Además:

    • Pasan controles sanitarios europeos muy estrictos.
    • Son materiales certificados para uso intraoral.
    • Están sometidos a estudios de biocompatibilidad.

    Eso no significa que el plástico sea “invisible” o que no exista desgaste mínimo con el uso, pero la liberación de microplásticos como ocurre en el medio ambiente no es comparable.

    Situaciones reales que pueden generarte dudas

    Es normal preguntarse si ese uso cotidiano podría generar pequeñas partículas. La realidad es que el desgaste que sufre un alineador durante 7-14 días es mínimo y está previsto dentro del diseño del tratamiento. No se “deshace” en la boca.

    Además, si un alineador estuviera dañado o deformado, el ortodoncista lo detectaría rápidamente en revisión.

    Alineadores y microplásticos: diferencia entre alarma y evidencia

    Cuando hablamos de alineadores y microplásticos, es importante separar dos conceptos: la preocupación general por la contaminación ambiental y la seguridad de los dispositivos médicos. Los microplásticos ambientales provienen de:

    • Ropa sintética.
    • Neumáticos.
    • Envases degradados.
    • Residuos mal gestionados.

    Los alineadores, en cambio, son:

    • Dispositivos médicos.
    • Fabricados bajo normativa sanitaria.
    • Controlados en laboratorio.

    No se trata del mismo contexto ni del mismo tipo de exposición.

    ¿Hay estudios en marcha?

    La ciencia está en constante evolución. Cada vez se investiga más sobre materiales, sostenibilidad y salud. Y eso es positivo.

    Algunos estudios analizan cómo interactúan los materiales plásticos médicos con el entorno oral. Hasta la fecha, los resultados indican que los materiales utilizados en ortodoncia invisible son seguros para su uso previsto.

    Además, las grandes marcas invierten constantemente en innovación para mejorar la resistencia del material, reducir residuos y optimizar la biocompatibilidad.

    alineadores transparentes

    ¿Es más segura la ortodoncia tradicional?

    Otra duda habitual que nos preguntan. Los brackets tradicionales también utilizan materiales como metal, aleaciones, adhesivos y componentes plásticos en algunos casos.

    Ningún tratamiento está completamente libre de materiales artificiales. Lo importante es que estén regulados y sean seguros. La ortodoncia invisible tiene la ventaja de que se retira para comer, permite una higiene más sencilla y reduce acumulación de placa comparado con algunos brackets. Eso, indirectamente, también favorece la salud bucodental.

    Vivimos en una época en la que estamos más informados que nunca. Y eso es algo positivo. Pero también implica que a veces recibimos mensajes alarmistas sin toda la información.

    La ortodoncia invisible es un tratamiento médico consolidado, estudiado y regulado. Los materiales utilizados están diseñados para convivir con tu boca de forma segura durante el tiempo necesario. Si estás valorando empezar tratamiento y esta duda te ronda la cabeza, habla con tu clínica Alba & Hernanz y te resolveremos tus inquietudes como parte del proceso. Y esa tranquilidad también forma parte de tu sonrisa.

  • ¿Cómo afectan las pantallas al desarrollo dental infantil?

    ¿Cómo afectan las pantallas al desarrollo dental infantil?

    Las pantallas ya forman parte de la rutina diaria de muchos niños. Dibujos animados antes de ir al cole, vídeos mientras comemos fuera, videojuegos por la tarde o deberes en el ordenador. Es algo normal en la mayoría de hogares. Pero lo que muchos padres no saben es que las pantallas en el desarrollo dental infantil pueden influir, de forma indirecta, en cómo crecen los huesos de la cara y cómo encajan los dientes. No porque la tablet “estropee” los dientes, sino por los hábitos que genera alrededor.

    La postura: el detalle que pasa desapercibido

    Piensa en cómo se sienta tu hijo cuando usa el móvil o la tablet. Muchas veces baja la cabeza, encorva los hombros y acerca mucho la pantalla a la cara. Si esa postura se repite durante horas cada día, el cuerpo empieza a adaptarse.

    En niños en crecimiento, mantener la cabeza adelantada de forma habitual puede modificar la posición de la mandíbula. Los huesos aún están formándose y son más moldeables. Si la postura no es adecuada, el desarrollo facial puede verse condicionado.

    Estos cambios posturales mantenidos en el tiempo no solo afectan a la espalda o al cuello. También pueden influir en cómo se relacionan el maxilar superior y la mandíbula inferior.

    Respirar por la boca cambia el crecimiento

    Hay otro factor que suele ir de la mano del uso prolongado de pantallas: la boca entreabierta. Cuando un niño está muy concentrado viendo dibujos o jugando, es frecuente que relaje los labios y respire por la boca sin darse cuenta.

    Si esta respiración oral se mantiene en el tiempo, puede alterar el equilibrio muscular de la cara. La lengua deja de apoyarse correctamente en el paladar y eso puede hacer que el maxilar superior crezca más estrecho de lo ideal.

    Este tipo de alteraciones pueden favorecer la aparición de maloclusiones, es decir, problemas en la forma en que encajan los dientes. Mordidas cruzadas, apiñamiento o mordida abierta son ejemplos que vemos cada vez con más frecuencia en consulta.

    No es que la pantalla sea la única causa, pero sí puede ser un factor que contribuya cuando se combina con otros hábitos.

    paciente infantil en clinica dental alba y hernanz

    Menos movimiento, menos estimulación

    El estilo de vida actual también influye. Más tiempo sentado y menos juego activo al aire libre significa menos estimulación muscular general. La masticación, por ejemplo, es clave para el desarrollo correcto de los huesos maxilares.

    Si a esto sumamos dietas más blandas y muchas horas frente a dispositivos, la mandíbula recibe menos estímulos de crecimiento. El resultado puede ser una estructura ósea algo más pequeña, lo que aumenta la probabilidad de que los dientes no tengan espacio suficiente al erupcionar.

    Aquí es donde entendemos mejor cómo las pantallas en el desarrollo dental infantil no actúan directamente sobre los dientes, pero sí sobre el entorno que condiciona su crecimiento.

    Señales que puedes observar en casa

    No hace falta ser profesional para detectar algunas pistas. Si notas que tu hijo suele tener la boca abierta en reposo, inclina mucho la cabeza hacia delante al usar dispositivos o le cuesta mantener la espalda recta, conviene prestar atención.

    También es importante observar si hay apiñamiento temprano o si los dientes no encajan correctamente al cerrar la boca. Cuanto antes se detecte una alteración, más sencillo será corregirla.

    El crecimiento infantil es una etapa única. Los huesos están en plena formación y pequeñas modificaciones en los hábitos pueden influir mucho a largo plazo. Las maloclusiones no aparecen de un día para otro; suelen ser el resultado de varios factores acumulados.

    Las pantallas no son el enemigo, pero sí un elemento que debemos aprender a gestionar con conciencia. Con pequeños ajustes en la rutina diaria y un seguimiento profesional adecuado, podemos favorecer un desarrollo dental saludable.

    Porque al final, más allá de la tecnología, lo importante es acompañar el crecimiento de nuestros hijos de forma equilibrada, cuidando no solo su sonrisa de hoy, sino también la de mañana.

  • Bruxismo y estrés en adolescentes

    Bruxismo y estrés en adolescentes

    En los últimos años, en nuestra clínica dental Alba y Hernanz hemos atendido a un número creciente de adolescentes con un patrón repetitivo: apretamiento dental, dolores de mandíbula, ruidos al abrir la boca o desgaste en los dientes. Y todos comparten un denominador común: estrés.

    El bruxismo ya no es un problema exclusivo de adultos. Cada vez más jóvenes acuden a consulta con síntomas que, si no se detectan a tiempo, pueden afectar a su calidad de vida y al desarrollo de su dentición definitiva.

    Hoy queremos explicar qué lo está provocando, cómo identificarlo y cómo podemos ayudaros desde nuestra clínica para frenarlo.

    ¿Qué está pasando? Por qué el bruxismo aumenta en adolescentes

    Los adolescentes afrontan situaciones que generan mucha tensión: estudios, presión social, autoconsciencia, pantallas, falta de sueño… Todo esto eleva el nivel de estrés y provoca respuestas fisiológicas que antes veíamos casi solo en adultos.

    Una de ellas es el bruxismo: apretar o rechinar los dientes, generalmente por la noche. Además, existe un factor que vemos con muchísima frecuencia: el uso prolongado del móvil. Mantener la cabeza adelantada, la mandíbula en tensión o pasar horas jugando incrementa la actividad muscular. Esto favorece contracturas y aumenta la posibilidad de apretamiento nocturno.

    Señales que los padres suelen pasar por alto

    Muchos adolescentes no saben que rechinan los dientes, por eso es importante que los padres observen:

    • Dolor de cabeza al levantarse.
    • Mandíbula cansada o ruidos articulares.
    • Dientes sensibles.
    • Desgaste en bordes incisales.
    • Tensión en el cuello.
    • Sueño agitado o interrupciones nocturnas.

    En la consulta también encontramos otras pistas como marcas en la lengua, inflamación en músculos maseteros o esmalte más fino de lo normal.

    ¿Por qué es tan importante tratarlo a tiempo?

    En edades tempranas, el bruxismo puede:

    • Desgastar dientes definitivos recién erupcionados.
    • Generar problemas en la articulación temporomandibular.
    • Afectar al crecimiento mandibular.
    • Provocar dolores crónicos de cabeza y cuello.
    • Interrumpir el sueño y afectar al rendimiento académico.

    Actuar pronto evitará que el problema se vuelva crónico.

    ¿Cómo lo tratamos en nuestra clínica Alba y Hernanz?

    El tratamiento debe ser siempre personalizado, pero en la mayoría de los adolescentes seguimos este enfoque:

    Evaluación completa

    Analizamos músculos, articulación, mordida y hábitos diarios. A veces pedimos radiografías o pruebas complementarias.

    Férula de descarga adaptable a adolescentes

    Cuando es necesario, diseñamos una férula ligera y cómoda, pensada para niños en crecimiento. No todas las férulas sirven para adolescentes, por eso la personalización es clave.

    Reeducación de hábitos y rutinas de descanso

    Trabajamos con los padres para establecer pautas: pantallas, sueño, hidratación, relajación… Pequeños cambios que reducen mucho la tensión muscular del bruxismo en adolescentes.

    Coordinación si es necesario

    En casos intensos, recomendamos apoyo de fisioterapia o técnicas complementarias.

    Nuestro objetivo: que el adolescente descanse mejor y crezca sin dolor

    El bruxismo es uno de los problemas más invisibles pero más molestos que vemos en la adolescencia. La buena noticia es que, diagnosticado a tiempo, se controla muy bien.

    Si sospechas que tu hijo puede estar apretando los dientes o tiene dolores de mandíbula con frecuencia, desde nuestra clínica dental Alba y Hernanz estaremos encantados de valorar su caso y ayudaros a ponerle solución antes de que afecte a su calidad de vida.

  • ¿A qué edad debo llevar a mi hijo al ortodoncista por primera vez?

    ¿A qué edad debo llevar a mi hijo al ortodoncista por primera vez?

    En nuestra clínica dental Alba y Hernanz recibimos esta pregunta prácticamente cada semana: “¿A qué edad debería traer a mi hijo al ortodoncista?” Y la respuesta suele sorprender: la primera revisión ortodóncica debe hacerse alrededor de los 6 años, incluso aunque no parezca que exista ningún problema a simple vista. Sí, ¡antes de lo que muchos de vosotros seguro que pensábais!

    Como clínica especializada en ortodoncia y odontopediatría, podemos asegurar que una supervisión temprana evita tratamientos más largos, más complejos y, sobre todo, más incómodos para los pequeños. Por eso hemos preparado este artículo para que las familias entiendan por qué esta primera visita es clave en el desarrollo dental de los niños.

    ¿Por qué a los 6 años? La importancia del “momento clave”

    A los 6 años ocurre algo fundamental: aparecen los primeros molares definitivos y los incisivos permanentes comienzan a erupcionar. Esta mezcla de dientes de leche y definitivos nos da mucha información sobre cómo evolucionará la mordida del niño.

    En esa primera visita analizamos:

    • Si hay mordidas cruzadas o tendencia a ellas.
    • Si la mandíbula crece de forma adecuada.
    • Si hay falta de espacio para los dientes definitivos.
    • Respiración oral o hábitos que puedan afectar al crecimiento.
    • Posibles alteraciones funcionales (deglución, postura de la lengua, etc.).

    Cuando detectamos estas señales pronto, podemos actuar de manera guiada y preventiva, evitando futuros tratamientos complejos con brackets o incluso cirugías.

    Pero mi hijo no tiene los dientes torcidos… ¿de verdad hace falta?

    Cuando los dientes no están bien alineados o la mordida no es correcta, el problema no es solo estético. Lo vemos a diario: dientes que se desgastan antes de tiempo, fracturas, sobrecargas musculares o molestias en la articulación temporomandibular. Con la ortodoncia buscamos equilibrar la mordida y repartir correctamente las fuerzas masticatorias. Esto permite masticar mejor, hablar con mayor comodidad y evitar problemas funcionales que, si no se tratan, suelen empeorar con los años.

    Ortodoncia y salud bucal: prevenir hoy para evitar tratamientos mañana

    Este es uno de los mitos más comunes. Los dientes no tienen por qué verse torcidos para que exista un problema ortodóncico.

    De hecho, la mayoría de los casos que tratamos se gestan antes de que los dientes definitivos aparezcan visibles. Una mordida cruzada posterior, por ejemplo, puede pasar desapercibida para un padre, pero tiene un impacto enorme en el crecimiento de la mandíbula y puede provocar asimetrías faciales si no se corrige a tiempo.

    En nuestra clínica dental de Granada, solemos decir que la ortodoncia infantil funciona como cuando revisamos un coche: no esperamos a que se estropee, lo revisamos para evitar problemas mayores.

    Beneficios de una revisión temprana

    Cuando un niño llega a la consulta en la edad recomendada, podemos:

    • Guiar el crecimiento maxilar para asegurar una mordida equilibrada.
    • Reducir la necesidad de extracciones futuras.
    • Acortar la duración de la ortodoncia fija en la adolescencia.
    • Evitar molestias o respiración bucal que afecte al descanso y al rendimiento escolar.
    • Trabajar hábitos (succión de dedo, postura de la lengua, respiración oral), que son responsables de la mayoría de maloclusiones.

    Además, los niños suelen vivir estas primeras revisiones de manera muy natural: son visitas suaves, sin intervenciones invasivas y centradas en la prevención.

    ¿Qué ocurre en la primera visita?

    En nuestra clínica realizamos:

    • Exploración dental completa.
    • Valoración ortodóncica.
    • Revisión funcional (respiración, deglución, hábitos).
    • Explicación a los padres con recomendaciones claras.
    • Seguimiento si es necesario.

    A veces, simplemente planificamos revisiones cada 6 meses para ir vigilando la evolución. En otros casos, recomendamos iniciar un tratamiento interceptivo suave, como un expansor o un corrector funcional.

    La clave: detectar antes para intervenir menos

    La conclusión es simple: cuanto antes detectemos una alteración en el crecimiento, menos intenso será el tratamiento futuro. Prevenir siempre será más cómodo y eficaz para vuestro hijo.

    Si quieres saber si ha llegado el momento de traer a tu pequeño, estaremos encantados de valorar su caso. Cada niño es único, y su desarrollo también.

    ¡Te esperamos en nuestra clínica!